lunes, 20 de abril de 2015

Entrevista a Mario Casas en el Festival de Málaga

Como en Guinea, aquí se entiende lo de las palmeras pero no lo de la nieve. El mar al fondo, las calles en ebullición y las niñas esperando en corro a las puertas del AC, pasatiempo de los sábados cuando Málaga echa las alfombras. Si ven de lejos a Mario Casas, gritan. Si es de cerca, premio. Y se cae un selfie, reinas del instituto para el resto de la eternidad. Aún así, el actor contesta: “Lo importante no somos las estrellas”.

“A la gente le sorprendería saber lo que rodea a las estrellas de las películas. Esas caras conocidas tienen que estar muy bien rodeadas y contar una historia sólida”, sigue embalado Mario Casas, rapado al uno, músculo puro, hecho una bestia. Acaba de rodar Toro, lo nuevo de Kike Maíllo, y su nueva musculatura es el mejor márketing para esa película del director de Eva. Pero no es lo único en lo que ha estado trabajando. Álex de la Iglesia ha vuelto a contar con él (Mi gran noche) y está también la peli de los mineros chilenos, donde comparte reparto con Banderas. Mario Casas es una estrella y en esta industria nuestra hay pocas. Aunque, sentada a su lado, en la presentación de Palmeras en la nieve en Málaga, hay otra. “Una cara conocida a veces pesa –le toma la palabra Adriana Ugarte–. El reto del actor que, es afortunado por haber conseguido esa popularidad, es conseguir que su imagen, su voz y su cuerpo, no estorben al personaje”.


Las dos estrellas del star system español, más una constelación que una galaxia, presentan en el marco del Festival cinco (prometedores) minutos de Palmeras en la nieve, la épica adaptación de la novela de Luz Gabás que ha dirigido Fernando González Molina, con el que Mario Casas ya trabajó en Tres metros sobre el cielo y Tengo ganas de ti. “Cuando estaba preparando Palmeras en la nieve yo decía siempre en broma ‘no voy a currar con Mario otra vez’, pero luego hice el cásting y vi que objetivamente el papel tenía que ser para él”, nos cuenta el director para el que resulta evidente el crecimiento del actor desde sus primeras películas. “Cuando llegó a Palmeras… estaba en un momento estupendo, se entregó a la película desde los ensayos”.

“Es una película impresionante –dice el actor sobre la historia de los hermanos colonos que el personaje de Adriana Ugarte investiga desde el presente–. Conocemos por encima lo que pasó, que hubo colonos españoles en Guinea, pero todo lo que vivieron es alucinante. Muchas de las cosas que suceden Palmeras en la nieve, ocurrieron”. Y, enseguida, añade que éste es uno de los personajes más importantes de su carrera pues ha tenido que construirlo con un arco de 20 años. “Una de las cosas que más me costaron fue volver a los 18 años, sin que me hubiese pasado la vida por encima”, afirma.

Una construcción que se ha desarrollado durante un rodaje de proporciones colosales que ha durado tres años. Rodeado de un equipo que, según Mario Casas, es tan desconocido como imprescindible para hacer películas. Pese a que, fuera, a las puertas del AC, un tumulto de niñas al que esperan es a él.

Palmeras en la nieve se estrenará el 5 de diciembre. Suponemos que por ahí lo de la nieve.

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